Las condiciones geográficas de México la hacen ser un país privilegiado para encontrar en sus espacios marítimos una enorme variedad de especies de crustáceos, moluscos y por supuesto peces. Este sector de la economía mexicana aporta una importante cantidad de ingresos, sobre todo proveniente de las especies como el atún, el camarón y la mojarra; con relevantes producciones de otras especies como la sardina, langosta, pulpo, róbalo, huachinango, ostión y el atún aleta amarilla.

Todo esto refiriéndonos a especies marinas; si hablamos de especies ubicadas en ríos, lagos, lagunas, esteros y presas, encontramos regiones de México en las cuales esta práctica económica tiene gran importancia, como Hidalgo, Tabasco, Sonora y Veracruz. Mediante la extracción de especies en su estado natural o la siembra de estas en tanques diseñados para tal fin, podemos encontrar especies como la trucha, bagre, lobina, langostino y camarón.

La producción pesquera del país es el resultado de la pesca tanto por captura como por acuicultura, que se refiere a su crianza y cultivo.

La captura de especies en México se realiza sobre todo en las costas del Pacífico, en Baja California Norte, Baja California Sur, Sinaloa y Sonora, contribuyendo con un 83% de la producción nacional, quedando un aporte del 14% para la zonas del litoral del Golfo de México y el Caribe, y el restante 3% para las entidades sin litoral.

Las especies que resultan explotables de manera comercial son divididas en cuatro grandes grupos, a saber: las especies masivas o pelágicas , en las cuales encontramos el atún, la sardina y las anchovetas. Luego las especies demersales como el huachinango, huachinango rojo, cazón, pargo, peto, , tiburón, macarela reina y lisa.

Los crustáceos y moluscos, entre los que encontramos el camarón, langosta, ostión, almeja, caracol, pulpo, pepino de mar, abulón y erizo. Y finalmente las especies de cría como la mojarra, tilapia, carpa, trucha, bagre y langostino.