En líneas generales, los torneos de pesca consisten en una competencia entre pescadores por la captura de una o varias especies determinadas, en un cuerpo de agua específico. El espacio suele estar claramente delimitado, y comprende ríos, lagos o mares, o ciertos sectores costeros asociados a éstos. El ganador de la competición se define a partir del peso de los ejemplares capturados por cada participante: quien consiga pescar el de mayor tamaño en el tiempo fijado para el torneo, se queda con el primer lugar.

La participación en las competencias de pesca puede ser individual o por equipos. En este último caso, cada bote recibe un puntaje por ejemplar capturado, sin importar específicamente cuál de sus miembros lo ha conseguido. Al finalizar el período estipulado para el torneo, el equipo ganador se define a partir de la puntuación total alcanzada por el conjunto.

Si bien las competiciones se desarrollan tradicionalmente dentro de la comunidad en la que se ubica el espejo de agua, en los últimos años ha comenzado a darse un giro en la forma de organizar los torneos. La posibilidad de mantener en contacto a pescadores de todo el mundo por medio de internet, ha llevado a la creación de nuevos torneos que comprenden distintas zonas de una misma región, o incluso del mismo país. De esta manera, los competidores pueden enfrentarse entre sí aunque no estén situados en el mismo lugar durante el desarrollo de la competición. Los reglamentos deben establecer claramente los criterios de equivalencia entre diferentes cuerpos de agua, para garantizar una competencia justa.

Los torneos de pesca se llevan a cabo siguiendo rigurosas normativas de cuidado ambiental. Puesto que la gran concentración de pescadores en un espacio limitado puede dar lugar a una explotación excesiva de los recursos ictícolas, los reglamentos estipulan una evaluación del impacto socioambiental, tanto durante la competencia como al finalizar la misma.